La organización del concurso supone por un lado unos gastos variables en función del número de alumnos inscritos en un mismo centro pero también muchos gastos fijos como la impresión y el envío del dosier de información, los posters, la preparación de los lotes con los premios y su envío, la edición de las listas con los resultados,… Todos estos gastos fijos y que son independientes del número de participantes, nos obligan a imponer un mínimo de alumnos inscritos por centro si queremos equilibrar nuestro presupuesto.